Cruzando caminos
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18 km

Continuamos con nuestro trayecto, ahora en dirección a la capital de la provincia de Pontevedra. Partimos desde Redondela, la villa de los viaductos, y tras pasar el puente ferroviario descendemos hasta la capilla barroca de Santa Mariña. Nuestros pasos nos llevan hasta Cesantes, desde donde obtenemos una excelente vista de la isla de San Simón.

La playa de esta parroquia redondelana, muy concurrida durante el verano, está situada muy cerca de la isla y desde el paseo marítimo del arenal veremos a lo lejos el puente de Rande, que comunica la orilla de Vigo y de Redondela con la de la comarca de O Morrazo.

San Simón
Puente de Rande

En Cesantes descubriremos otra estatua vinculada a la novela de Julio Verne, Veinte mil leguas de viaje submarino, en este caso en plena ría y en homenaje al capitán Nemo. El conjunto escultórico queda parcialmente cubierto con la pleamar. Nemo, en el clásico de la literatura universal, acude a la bahía para recuperar el legendario tesoro hundido durante la cruenta batalla naval de Rande. En primavera y en verano existe la posibilidad de visitar la isla de San Simón, de cuya historia hemos dado unas pinceladas, pero que podemos conocer a fondo en el centro de interpretación.

La ensenada de San Simón, con el puente de Rande como puerta de entrada y la desembocadura del río Verdugo al fondo, es un espacio natural de gran valor. Está integrado en la red Natura 2000 como Lugar de Importancia Comunitaria, al igual que otros por los que hemos pasado. Es lugar de cultivo de moluscos bivalvos, y desde aquí podremos avistar aves acuáticas de diferentes especies.

Desde Cesantes continuamos hacia la parroquia de O Viso y, tras una ascensión de casi 150 metros desde Tuimil, bajamos hasta Arcade (ya en el municipio de Soutomaior), famosa por sus preciadas ostras. Cruzando el núcleo urbano encontraremos una hornacina decorada con motivos del Camino de Santiago, con estampas y dedicatorias.

Una visita recomendable si disponemos de tiempo, ya que está alejado del camino, es el castillo de Soutomaior, construido en el siglo XII y que alcanzará su mayor esplendor con Pedro Álvarez de Sotomayor, conocido como Pedro Madruga. Fue entonces, en el siglo XV, cuando llegó a ser el centro de la actividad política del sur de Galicia. Extramuros se sitúan majestuosos jardines con una rica, variada y centenaria flora.

Desde Arcade seguimos hacia Ponte Sampaio, cruzando el puente sobre el río Verdugo. En este punto se libró entre el 7 y el 9 de junio de 1809, durante la guerra de la Independencia, una batalla decisiva en la posterior retirada de Galicia del ejército de Napoleón. El puente es de origen romano, aunque la estructura actual es de la Edad Media.

Castillo de Soutomaior
Ponte Sampaio

Tras cruzar el río hallaremos la iglesia parroquial de Santa María. Más adelante se abrirá ante nosotros el paisaje en el que se situaba la Ponte Nova, un puente medieval de un solo arco que desapareció hace una década a raíz de una riada en el río Ulló y que fue sustituido por otro cuatro años después.

Llegamos a la Brea Vella da Canicouva, un camino con tintes históricos, con algunos tramos empedrados y otros de tierra y gravilla, que transcurre por el recorrido de la vía romana XIX. A continuación nuestro itinerario nos lleva a la parroquia de Figueirido, en el municipio de Vilaboa, pasando por los lugares de A Boullosa y O Alcouce.

La ruta nos guía por Santa Comba de Bértola y pasaremos por la capilla de Santa Marta, del año 1617. En el lugar de O Pobo tomaremos el itinerario a orillas del río Tomeza, ya en Pontevedra, con una amplia variedad de bosque de ribera, en el que destacan los sauces, los fresnos, los castaños, los chopos, los abedules y los alisos. Este recorrido es una variante del oficial, que transcurre al lado de la carretera.

Estamos ya en el trayecto final hasta nuestra próxima parada en Pontevedra. La capital, habitada por más de 82.000 personas, es una ciudad monumental, muy cómoda para las y los viandantes al predominar el espacio peatonal y con un hermoso conjunto histórico en el que es recomendable dar un agradable paseo por calles y plazas. Pero el día ha sido largo y lo mejor es hacer un alto, reposar y dejar para mañana el recorrido por la urbe.