Cabecera experiencia

A Franqueira: cuando los monjes guardaban la nieve

Buscador
Dónde...
Icono Costa Sur Costa Sur
Los neveros situados cerca del antiguo monasterio de A Cañiza almacenaban hielo con fines terapéuticos, de refrigeración y de conservación de alimentos

La nieve y el hielo eran conservantes apreciados ya desde el Imperio romano, cuando se idearon los primeros almacenes para poder usarlos fuera de la época invernal. En Galicia estas construcciones, los neveros, se extendieron en la Edad Media y monjes como los del antiguo monasterio cisterciense de Santa María de A Franqueira, en el municipio de A Cañiza, hicieron uso de estos refrigeradores.

Los monjes cistercienses de A Franqueira conocían bien las propiedades de la nieve y el hielo para usarlos con fines terapéuticos y mantener frescos los alimentos. Además sabían también de la posibilidad de conservarlos mediante su almacenamiento en neveros, con unas condiciones de temperatura adecuadas, y construyeron al menos dos de éstos, el de Os Frades y el de Petán, además de disponer de la poza de Deva para su servicio.

Los antiguos neveros están ligados tradicionalmente a los monasterios medievales gallegos como éste de A Franqueira, cuyo origen es desconocido. El primer testimonio de la existencia del cenobio data de 1063, cuando, según una referencia del padre Jerónimo Ávalos transmitida por Hipólito de Sá, el rey Fernando I hace una donación a su abad y a los monjes. Su consolidación llegaría en el siglo XIV. La iglesia, único elemento del complejo monástico que se conserva, se levantó en torno al año 1343, fecha que figura en el dintel del tímpano que preside la fachada principal del templo. El de A Franqueira fue el único monasterio de Galicia que se integró en la orden cisterciense en el Medievo.

Los monjes buscaban en puntos altos y próximos a regatos los lugares aptos para construir los neveros, que además debían estar ubicados en sitios bien comunicados para acortar el tiempo de traslado de la nieve y el hielo, el cual se realizaba lógicamente durante la madrugada para aprovechar las bajas temperaturas nocturnas y evitar el calor del sol. La excavación se adentraba en la tierra hasta alcanzar la roca y la estructura se cubría con paja, tejas o piedras. En el fondo de los recipientes, en la mayoría de los casos circulares, se abrían canales para el desagüe del hielo; además las paredes del nevero se forraban con elementos vegetales que funcionaban como aislante térmico. Sobre el fondo se amontonaban capas de nieve de hasta 60 centímetros y se apisonaba el material hasta convertirlo en hielo.

Usos múltiples

Según las referencias que han llegado hasta nuestros días, el hielo se apilaba y transportaba después de las nevadas. En Galicia existe documentación y restos de muchos neveros, como el de A Meda, en Parada de Sil, o el de O Campo do Eirado, en Xunqueira de Espadanedo.

La historia del cenobio de A Franqueira concluye en 1835, cuando los religiosos lo abandonan a causa de la desamortización de Mendizábal. La iglesia es ahora parroquial y acoge una de las peregrinaciones y devociones más populares de Galicia y el norte de Portugal.

Dónde...
Costa Sur