Rías Baixas Somos Historias
Buscador
Rías Baixas cuenta con un importante patrimonio fortificado, arqueológico y religioso, que ha llegado hasta nuestros días magníficamente conservado. Castillos, castros y monasterios han sido testigos del paso del tiempo y guardan tras sus piedras historias enigmáticas, curiosas y cautivadoras.

Yacimientos arqueológicos

Las primeras etapas de la humanidad han quedado reflejadas en los numerosos yacimientos arqueológicos que salpican las villas de Rías Baixas, un legado que en algunos casos aún permanece escondido bajo tierra y que continúa generando sorprendentes hallazgos cada vez que se producen nuevas excavaciones.

El yacimiento castreño más importante de la provincia y uno de los mejores conservados es el de Santa Trega, ubicado en la cumbre del monte del mismo nombre, en el municipio de A Guarda. Por dimensiones y dinámicas internas, a lo largo de la historia evolucionó de poblado castreño a ciudad y llegó a convertirse en la mayor aglomeración de personas de la provincia. Entre las numerosas piezas que se han hallado destaca el denominado "cabezón do Trega", fragmento de una escultura de un guerrero con 2.000 años de antigüedad. El castro cuenta con un museo en sus inmediaciones y ofrece unas excelentes panorámicas de la desembocadura del río Miño en el océano Atlántico y de las vecinas tierras de Portugal.

Santa Trega
Santa Trega

Si ascendemos por la provincia de sur a norte, el castro de O Facho en Cangas es el siguiente punto de referencia. Se trata de un poblado fortificado que ofrece unas vistas espectaculares al Atlántico y a las Illas Cíes. Su nombre hace referencia a una antigua garita militar de vigilancia del siglo XVIII, erigida en lo alto del monte.

Alobre, A Lanzada y Monte do Castro, en O Salnés, son tres yacimientos imprescindibles; y O Facho en O Morrazo ofrece espectaculares vistas

Continuamos el viaje por la comarca de O Salnés, donde se encuentran otros tres yacimientos arqueológicos imprescindibles: Alobre, en Vilagarcía de Arousa, A Lanzada, en Sanxenxo, y Monte do Castro, en Ribadumia.  El castro de Alobre, situado en las inmediaciones del actual puerto, ya tenía en la pesca y el marisqueo un importante recurso económico, como lo atestigua la presencia de concheros. Además, los numerosos restos de importación hallados nos hablan de un asentamiento marítimo de gran importancia.

El de A Lanzada también fue un importante enclave comercial, en el que se han encontrado materiales de varios puntos del Mediterráneo. Ocupado desde el siglo IX a. C. al XV d. C., es un complejo en donde se localizan la primera factoría de salazón del noroeste peninsular, de origen prerromano; un poblado, una villa romana, una fortificación medieval y una ermita. También incluye una necrópolis, en la que recientemente se descubrió un enigmático cementerio infantil.

Finalmente, el poblado fortificado de Monte do Castro estuvo habitado desde la Edad de Hierro hasta la llegada de los romanos y se cree que pudo desaparecer a causa de un incendio.

Hacia el interior de la provincia, tenemos Castrolandín, en Cuntis. En este castro, que estaba defendido por una fosa con un gran muro de tierra, vivieron un centenar de personas en la Edad de Hierro. Los principales hallazgos del yacimiento se exponen en la Fundación Terra Termarum Castrolandín, en el centro urbano de Cuntis.

O Facho
A Lanzada

Castillos y fortalezas

El patrimonio fortificado de la provincia nos remonta a la caída de Roma y al surgimiento una nueva sociedad de vasallos y campesinos, cuyo principal símbolo es el castillo. La Edad Media en Rías Baixas se caracteriza por las disputas entre señores, que tratan de extender sus dominios y defenderlos de sus numerosos enemigos. Los castillos se construyen y reconstruyen en múltiples batallas por la hegemonía y el control de las fronteras y los pasos.

El castillo de Soutomaior, uno de los grandes monumentos de la provincia, fue morada del conocido Pedro Madruga y sufrió los ataques de los Irmandiños. Mitad fortaleza medieval, mitad palacio neogótico del siglo XIX, está formado por dos torres unidas por un edificio habitable y un patio de armas, rodeados por una doble muralla. Su interés se extiende a los jardines, en los que crecen diversas especies botánicas, entre las que destaca la camelia. En Soutomaior habitó la marquesa María Vinyals, una mujer adelantada a su tiempo, viajera, culta y enamorada de Rías Baixas. Por ella hemos sabido recientemente que entre los muros de Soutomaior vagó en el pasado siglo un fantasma apodado el Alemanote.

Mitad fortaleza medieval, mitad palacio neogótico, el castillo de Soutomaior ha presenciado grandes episodios de la historia de Galicia

El castillo de Sobroso, en Mondariz, fue testigo de las luchas de doña Urraca en el siglo XII. Las primeras noticias de la fortaleza nos hablan del asedio que sufrió la reina en el castillo, del que consiguió huir hacia Compostela a través de un pasadizo subterráneo que comunicaba con las riberas del río Tea. Tras diversos avatares históricos la fortaleza de Sobroso fue restaurada y hoy constituye el perfecto ejemplo de patrimonio medieval de Rías Baixas. Al igual que Soutomaior, cuenta con sendas botánicas señalizadas que rodean el castillo.

Castillo de Soutomaior
Castillo de Sobroso

Tanto Doña Urraca como Pedro Madruga también convirtieron en escenario de sus ataques la fortaleza de Salvaterra de Miño, un conjunto histórico en el que se incluye un recinto amurallado con sus garitas, la Casa do Conde, el pazo de doña Urraca y la capilla de la Virgen de la Oliva. Su ubicación ofrece unas vistas espectaculares al Miño. También a orillas del mayor río de Galicia encontramos otro testigo de nuestra historia: la fortaleza de Goián.

El recorrido por los castillos de Rías Baixas no puede completarse sin una visita a Baiona. En una localización estratégica, en el monte Boi, se alza el castillo de Monterreal, una impresionante fortaleza amurallada rodeada de hermosas playas. En su estructura quedan patentes dos épocas: la medieval y la que abarca desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII. Destacan sus tres torres: O Príncipe, A Tenaza y O Reloxo. El castillo alberga un Parador Nacional.

Fortaleza de Goián
Castillo de Monterreal, Baiona

Monasterios majestuosos

Del fragor de las batallas pasamos al recogimiento espiritual, para recorrer los majestuosos monasterios de Rías Baixas. Entre los más representativos y mejor conservados de la provincia destaca el monasterio de Carboeiro, en Silleda, considerado una de las joyas del románico ojival. Fundado en el año 939 sobre una pequeña ermita, sus impulsores, discípulos del maestro Mateo, dejaron su impronta en la ornamentación, que guarda similitudes con la de la catedral de Santiago. Destaca, además, el entorno en el que se encuentra el monasterio, en las proximidades del río Deza.

En pleno corazón de Terra de Montes se erige el monasterio de Aciveiro, en Forcarei, un monumento románico construido en 1135 e incorporado al Císter en 1170. Hoy funciona como complejo hotelero. La cuidadosa rehabilitación del edificio ha respetado fielmente la estructura del recinto cenobial, que, siguiendo las pautas arquitectónicas del estilo cisterciense, distribuye en torno al claustro las antiguas dependencias.

El monasterio de Carboeiro, fundado en el año 939 sobre una ermita, es hoy una joya del románico ojival y está enclavado en un impresionante entorno

Monasterio de Carboeiro
Monasterio de Armenteira

La arquitectura religiosa de la provincia tiene en Poio otro de sus referentes, ya que en este municipio se encuentra el monasterio de San Xoán, cuya primera referencia data del año 942. El complejo está conformado por dos monasterios: un antiguo convento benedictino y un segundo mercedario. En la zona del claustro destacan el estilo renacentista y el barroco, que ornamentan el claustro de las Procesiones y el claustro de los Naranjos o del Cruceiro. La huerta del convento acoge uno de los mayores hórreos de Galicia.

Rodeado de vegetación y al abrigo del monte Castrove nos encontramos el monasterio de Armenteira, en el municipio de Meis. Construido en el siglo XII, es considerado una joya de la arquitectura monástica. La leyenda atribuye su fundación a San Ero, después de que la Virgen se lo hubiese pedido en un sueño. De su arquitectura destaca el claustro del siglo XVII, con arcos de medio punto y bóveda de crucería. El conjunto presenta un excelente estado de conservación y todavía alberga una comunidad de monjas cistercienses.

También con origen en el siglo XII tenemos el monasterio de Santa María de Oia, cuya principal seña distintiva es su proximidad al mar. Con la llegada del Císter a Galicia, esta edificación benedictina se erigió como un centro de gran poder en el entorno, cuya influencia llegaba incluso al norte de Portugal.

Monasterio de Poio
Monasterio de Oia

Y cerca de Portugal terminamos nuestro recorrido por los templos de la provincia, con la catedral-fortaleza de Tui, una construcción de estilo románico y ojival situada en la parte alta de la villa. En su interior destacan el retablo de la expectación, el altar de la capilla de las Reliquias, el Museo Catedralicio y su maravilloso claustro, que es el único gótico conservado en la catedrales gallegas.