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Salvaterra de Miño, Baiona o A Guarda son algunos de los lugares más emblemáticos del patrimonio fortificado de la provincia de Pontevedra

Si alguna vez has soñado con vivir una aventura como la de los relatos de caballería o las series televisivas con temática medieval, en la provincia de Pontevedra encontrarás un escenario ideal para disfrutar de una experiencia única que será parte de tu historia. Testigos de numerosos acontecimientos que marcarán el devenir del país a lo largo de los siglos, las fortificaciones pontevedresas se erigen como estandartes de una cultura ancestral que aún nos asombra e intriga hoy en día.

Fortaleza de Monterreal (Baiona)

Fortaleza de Monterreal (Baiona)

Sometida a constantes ataques de portugueses, piratas normandos y corsarios ingleses por su privilegiada situación, en 1201 el rey Alfonso XI decidió que Baiona tendría una torre y murallas defensivas. En este recinto amurallado conocido como Monte Boi, después de atracar, el 10 de marzo de 1493, una de las carabelas de la expedición de Colón, la Pinta, anunciando el descubrimiento de América, los Reyes Católicos ordenan construir una villa, que pasa a denominarse Monte Real.

Con una extensión de 180.000 metros cuadrados de superficie y 3 kilómetros de murallas almenadas, la fortaleza de Monterreal cuenta además con tres conocidas torres defensivas: la torre de la Ronda, la del Reloj y la del Príncipe, donde, según la leyenda, un príncipe enmascarado de la casa de Austria estuvo prisionero. En la actualidad la fortificación es conocida como Parador del Conde de Gondomar, un noble del siglo XVI que defendió de los constantes ataques piratas esta codiciada villa que ofrece hoy en día múltiples opciones para deleite turístico y gastronómico.

Castillo de Salvaterra de Miño

Castillo de Salvaterra de Miño

En una situación estratégica a orillas del río Miño que lo convierte en una privilegiada atalaya donde disfrutar de increíbles vistas, el recinto amurallado de Salvaterra de Miño, una fortaleza del siglo XVII, de planta rectangular y unos impresionantes 9.700 metros cuadrados de superficie, cuenta con una capilla central sobre la puerta principal de la Virgen da Oliveira, vestigio de la ocupación portuguesa en el siglo XVII, y una muralla del siglo XII creada con la finalidad en el pasado de defenderse de los constantes ataques portugueses.

Declarado en 1949 bien de Interés Cultural, destaca también en el recinto la Casa del Conde, donde se situaban las conocidas Cuevas de Doña Urraca y sus grandes estancias abovedadas, diseñadas por el ingeniero francés Carlos de Lessar. En este escenario Doña Urraca urdió conspiraciones contra su medio hermana Teresa de Portugal y Pedro Álvarez de Sotomayor, Pedro Madruga, y se refugió de sus disputas con el poderoso arzobispo Fonseca. Además, esta fortalezatambién jugó un importante papel durante la sublevación de Portugal en 1640.

Castillo de Santa Cruz (A Guarda)

Castillo de Santa Cruz (A Guarda)

A 81 metros de altura se sitúa el castillo de Santa Cruz, en A Guarda, que debe su nombre, al igual que la fortaleza homónima de Oleiros (A Coruña), a Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, capitán general de la Armada en tiempos de Carlos V y Felipe II. Construida en 1663 tras la toma de Goián por parte de tropas lusas con fines defensivos, se empleó para los más diversos usos a lo largo de su historia, desde fábrica de embutidos a casa de cerámica, para convertirse actualmente en un fantástico enclave público para contemplar el río Miño.

A esta fortificación la caracteriza su forma de polígono irregular, con un foso alrededor y cuatro baluartes conocidos como baluarte da Guía, de San Sebastián, da Cruz y de Santa Trega. Declarada Bien de Interés Cultural en 1995, además se encuentra muy próxima a dos enclaves patrimoniales de gran valor, el castro de Santa Trega o el excepcional mirador del monte del mismo nombre, que completan una posible visita a este enclave marinero de increíble riqueza paisajística y patrimonial.

Fortaleza de San Lourenzo (Goián)

Fortaleza de San Lourenzo (Goián)

Próxima también a la frontera lusa se encuentra la fortaleza de San Lourenzo, construida en el siglo XVII a orillas del Miño debido a los continuos enfrentamientos con Portugal. La ocupación lusa de un antiguo recinto llamado Fortín da Barca en 1663, coincidiendo con la invasión portuguesa de Goián, y su posterior abandono en 1668 tras el Tratado de Paz de Lisboa, propiciaron la construcción con carácter defensivo de la fortaleza en 1671, por orden de Mariana de Austria.

Con una planta rectangular y cuatro baluartes en sus esquinas, la fortaleza de San Lourenzo estaba rodeada de un gran foso y contaba con numerosas dependencias, hoy en día desaparecidas: la casa de los oficiales, almacenes y cuadras, una capilla, la casa del capellán, una panadería y una cantina. Lo que sí podemos disfrutar en la actualidad es de la impresionante panorámica que ofrece sobre la frontera natural del río Miño, un paisaje embriagador que hará las delicias de toda la familia.

Fortaleza de Castrizán (Soutomaior)

Fortaleza de Castrizán (Soutomaior)

En pleno valle del río Verdugo y con unas vistas privilegiadas de las vías de comunicación y el entorno se encuentra la fortaleza de Castrizán, una construcción defensiva que en su momento contaba con una recia muralla, almenas, una barraca para protección del acceso principal y una torre del homenaje con tres plantas en el centro del recinto. Hoy en día se conserva en la cima una ermita del siglo XV o XVI, Nuestra Señora de As Neves da Peneda, bajo la que aún son visibles los vestigios de la antigua fortaleza.

La mandó construir en 1477 con piedra del monte Viso el arzobispo de Santiago Alonso de Fonseca para vigilar el castillo de Soutomaior y a su dueño, Pedro Madruga, enemigo declarado por su apoyo a Doña Urraca y a los portugueses. Sin embargo, Madruga consiguió conquistar y destruir el castillo a los dos años de ser erigido tras obligar a los aliados del arzobispo compostelano a abandonarlo. Además de los restos de la fortificación quien se aventure en la actualidad a conocer esta zona podrá gozar de un patrimonio paisajístico de gran valor, destacando un centenario alcornoque de más de 400 años bajo el que, según la leyenda, los moros escondieron un valioso tesoro.

Fortaleza de O Castro y castillo de San Sebastián (Vigo)

Fortaleza de O Castro y castillo de San Sebastián (Vigo)

Tras diversos proyectos para fortificar Vigo en el siglo XVI a fin de proteger la ciudad de los frecuentes ataques ingleses la obra no se afrontó hasta un siglo después, en 1665, en plena guerra con Portugal. Debido a la agreste orografía se construyó una muralla irregular defendida por tres baluartes que rodeaba la ciudad. Ese plan de fortificación contemplaba la unión de las fortalezas de O Castro y de San Sebastián, entre las que, según la leyenda, existían varios túneles subterráneos que además comunicaban con otros puntos estratégicos de la ciudad.

En la actualidad en lo alto de la antigua fortificación podemos disfrutar de las privilegiadas vistas de la ría de Vigo y las islas Cíes del mirador monte de O Castro y de los espectaculares jardines del parque de O Castro, con especies exóticas de gran valor ornamental. Además, aún es posible visitar los restos del castillo de San Sebastián, situado a escasos metros de la casa consistorial de la “fiel, leal y valerosa” ciudad que defendió durante la Reconquista su fortaleza con un valor encomiable que aún se recuerda hoy en día en su fiesta mayor.

Otras fortalezas cerca de Vigo, Silleda y Nigrán

La provincia de Pontevedra cuenta con más ejemplos de su cuantioso patrimonio fortificado. Así, en el Monte Galiñeiro, muy próximo a la ciudad de Vigo, podemos encontrar los restos de una antigua fortificación con fines de vigilancia, ubicada en el norte de la sierra y hoy en día reconvertida en atalaya. También próxima a Vigo se situaría la fortaleza de Rande, desde la que se defendió la ría de los ataques anglo-holandeses y que contaba con una torre cuadrada cuyos restos se encuentran bajo el puente del mismo nombre.

En Silleda se conservan también restos de una fortaleza medieval, la de A Férveda, incluidos en una espectacular ruta por la belleza paisajística de la comarca de  Deza y próxima a su conocida cascada y a otra construcción fortificada, el pazo de Cascaxide, de planta rectangular y con torre de cuatro plantas. Por último, un repaso por las espectaculares fortificaciones de la provincia nos llevará a Nigrán y su pazo de A Touza, construido en el siglo XVI y rodeado de bellos jardines.

Pazo Cascaxide, Silleda
Pazo da Touza, Nigrán

Todas estas fortificaciones son una huella viva de la historia y un marco incomparable para vivir en familia recuerdos para toda una vida. Una oportunidad única de reencontrarse con el pasado más novelesco para construir un futuro mágico lleno de aventuras.