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La defensa y alarma frente a los ataques enemigos era la principal función de estas supervivientes del patrimonio fortificado pontevedrés

Vivir una experiencia multisensorial es más fácil si nos aventuramos a visitar alguna de las torres que enriquecen el patrimonio fortificado de la provincia de Pontevedra. Imponentes testigos del paso de los siglos y de las continuas invasiones y ataques a los que fueron sometidas las tierras de As Rías Baixas; su supervivencia nos permite trasladarnos a épocas de luchas de poder y disfrutar de entornos paisajísticos que enriquecen nuestros sentidos con su belleza y la riqueza de su flora y fauna.

Torres de Oeste (Catoira)

Torres de Oeste (Catoira)

Baluarte de defensa frente a los ataques enemigos desde su construcción en el siglo IX por orden de Alfonso V, y construida sobre el antiguo asentamiento castreño de Castro das Torres (siglos II-I a. C.), el recinto de las Torres de Oeste se componía en su origen de siete grandes torres situadas a ambos lados del río Ulla, de las que hoy sólo perviven dos y una capilla, restauradas a partir de 1970 y catalogadas como Monumento Artístico Nacional. En la actualidad son sobre todo conocidas porque todos los años el primer domingo de agosto se celebra en sus proximidades la “Romería Vikinga” de Catoira, una fiesta declarada de Interés Turístico Internacional en la que se recrean la invasión y los enfrentamientos con los lugareños.

 

Torre de San Sadurniño (Cambados)

Torre de San Sadurniño (Cambados)

Ubicada en el islote de A Figueira en el marinero barrio cambadés de Santo Tomé, la construcción de la fortaleza se remonta al siglo VIII o IX d. C, aunque sólo quedan en pie dos muros de una torre conocida como Torre de San Sadurniño por la veneración existente al santo. Reconstruida por el arzobispo de Santiago Diego Gelmírez en el siglo XI tras la destrucción normanda, su función, debido a su posición estratégica, era defender la ría de Arousa y Compostela del ataque enemigo, avisando mediante señales de fuego a fortalezas próximas como las Torres de Oeste o A Lanzada. Pero el ataque irmandiño en 1467 primero, y después un terremoto que asoló la Península en 1755, la dejaron en su actual situación.

 

 

Torre de A Lanzada

Torre de A Lanzada

La Torre de A Lanzada es lo único que pervive de una antigua fortaleza erigida sobre los restos de un faro fenicio o romano por el obispo Sisnando en el siglo X para defender la ría de Arousa. Junto con las torres de Oeste y San Sadurniño conformaba un sistema defensivo frente a incursiones vikingas y normandas, y fue escenario de batallas entre doña Urraca y el arzobispo Gelmírez hasta su destrucción a manos árabes en el siglo XIII. Con posterioridad, fue reconstruida y nuevamente destruida finalmente tras cinco días de resistencia irmandiña frente a los ataques de Pedro Madruga y sus aliados. Se sitúa en sus proximidades la capilla de A Lanzada, famosa por acoger uno de los ritos de fecundidad más antiguos de Galicia.

 

Torre de alarma de Barciela (Forcarei)

Torre de alarma de Barciela (Forcarei)

Declarada en 1949 Bien de Interés Cultural (BIC), la Torre de alarma de Barciela, también conocida como Torre da Alarma, Torre Vella o Torre de Castrelo y cuyo origen se remonta a finales del siglo XV o principios del XVI, pertenecía a una antigua fortaleza destruida durante las revueltas irmandiñas en 1468. Con una altura total de diez metros y destinada para resolución de conflictos vecinales y avisos de ataques enemigos durante la invasión francesa y las guerras carlistas, consta de tres cuerpos: uno rectangular con una hornacina, un segundo destinado a albergar campanas y encender fuego en señal de aviso y un pequeño frontis final que antiguamente conservaba un pináculo, ya desaparecido.

 

Torre de Cira (Silleda)

Torre de Cira (Silleda)

De origen incierto, aunque las teorías señalan la posible construcción de una fortaleza de manos de Bernardo Xoán de Deza en el siglo XI y su reforma posterior por el conde Bermundo Suárez a comienzos del siglo XII, bajo la autorización del todopoderoso arzobispo Gelmírez, la Torre de Cira tendría en su origen unos doce metros. Testigo de los enfrentamientos entre doña Urraca y la Iglesia compostelana y, tras pasar por diferentes propiedades nobiliarias, la revuelta irmandiña del siglo XV y el paso del tiempo redujeron su apariencia, a la que podemos contemplar hoy en día.

 

 

Torre de Cálago (Vilanova de Arousa)

Torre de Cálago (Vilanova de Arousa)

Utilizada para señalizar las incursiones de las embarcaciones invasoras en la ría de Arousa, la Torre de Cálago es lo único que queda en pie de un antiguo monasterio fundado por San Fructuoso en el siglo VIII, San Cipriano de Cálogo, víctima de los constantes ataques normandos y de Almanzor en su incursión gallega hacia Compostela. De planta cuadrada y sin ornamentación, conserva restos de sillares que corresponderían a la escalera de subida y es buena muestra del entramado defensivo superviviente en las Rías Baixas de una época de ataques y luchas constantes, cuando este tipo de construcciones de alarma eran indispensables.

 

Centro de Interpretación Torres Arzobispales de Pontevedra

Centro de Interpretación Torres Arzobispales de Pontevedra

Los restos de las Torres Arzobispales de Pontevedra, hoy reconvertidas en Centro de Interpretación para dar a conocer al público este emblemático complejo histórico descubierto durante las excavaciones para construir un parking, son lo único que nos queda hoy en día de un primitivo castillo del siglo XII que pervivirá a las guerras irmandiñas pero no así a los enfrentamientos entre Pedro Madruga y el arzobispo de Santiago Alonso de Fonseca y a los ataques ingleses. En la actualidad el Centro de Interpretación Torres Arzobispales es un museo subterráneo de unos 715 metros cuadrados con audiovisuales explicativos por el cual quien lo visite podrá viajar en el tiempo y conocer la Pontevedra más medieval.

 

Torre de Tebra (Tomiño)

Torre de Tebra (Tomiño)

Construida en el lugar de Outeiro, en Tomiño, por Pedro Álvarez de Soutomayor, más conocido como Pedro Madruga, en 1478, la Torre de Tebra fue derruida diez años después a raíz de los enfrentamientos del noble gallego con los Reyes Católicos. Será con posterioridad, en 1532, cuando Álvaro Suárez de Deza afronte las obras para levantar una torre que sustituya el entramado defensivo por una torre, gracias a la autorización de la reina Juana I de Castilla, Juana la Loca. Con cuatro alturas, esta torre del homenaje de ocho metros de altura destaca por su robustez y dureza. La estructura fortificada aledaña es de origen renacentista y en la actualidad está destinada a residencia privada.

 

 

Torre de Fornelos (Crecente)

Torre de Fornelos (Crecente)

Muy próxima a la frontera con Portugal y al río Miño, cuenta la leyenda que la Torre de Fornelos formaba parte de una fortaleza que se construyó en el siglo XI (la primera referencia documental data de 1158) sobre un monasterio templario. Testigo de numerosas contiendas en la guerra de independencia portuguesa por su situación privilegiada, las revueltas irmandiñas destrozaron el castillo de Fornelos, para ser reconstruido posteriormente por Pedro Madruga, quien retendría tras sus piedras al obispo de Tui, Don Diego de Muros, aliado de los Reyes Católicos y enemigo acérrimo del noble gallego. Hoy en día perviven algunos muros de sillería y los restos de la torre, en su momento con diecinueve metros de altura.

 

Torre de Borraxeiros (Agolada)

Torre de Borraxeiros (Agolada)

En el Pazo da Torre o de Borraxeiros, situado en las tierras limítrofes de Pontevedra con Lugo, aún podemos encontrar los restos de una torre medieval perteneciente a una fortaleza amurallada destruida en 1467 durante la revuelta irmandiña. Dicha fortaleza perteneció a Vasco López de Ulloa y después a Lope Sánchez de Ulloa, primer conde de Altamira. Sobre las ruinas de este castillo y aprovechando en buena parte su piedra, se reconstruyó durante el reinado de Felipe II en el siglo XVII, adoptando el aspecto señorial que pervive en la actualidad, con dos niveles y flanqueada por dos torreones, uno de ellos la torre de origen medieval.

 

 

Tulla medieval de Fafián (Rodeiro)

Tulla medieval de Fafián (Rodeiro)

La Tulla medieval de Fafián, cuya existencia se documenta ya según algunos expertos a finales del siglo XVI, es una antigua torre que perteneció a los condes de Maceda y que posteriormente, en el siglo XVIII, fue utilizada como sede de recaudación de impuestos y almacén de grano. Allí acudían los campesinos con parte de sus cosechas para saldar sus cuentas con los propietarios de las tierras. En la actualidad de esta torre, de perfecta sillería, se conservan tres de sus cuatro laterales, así como la escalera y dos ventanas de doble arco.