cabecera-patrimonio-literario
Buscador

De purificación, de fertilidad, de protección... Los ritos, ceremonias repetidas desde tiempos inmemoriales en las diferentes comunidades culturales para honrar y apelar a la sabiduría tradicional, son una prueba plausible de la gran trascendencia de las leyendas populares aún en la actualidad en As Rías Baixas. El simbolismo de estos rituales, entre la tradición y lo oculto, nos seduce por su magia, su misterio y su capacidad de evocarnos otros mundos y otras épocas donde todo es posible.

Descubrir alguna de estas curiosas tradiciones, muchas de las cuales aún perviven, nos llevará a recorrer la provincia de Pontevedra con otros ojos, los de aquellas y aquellos que aún creen en lo oculto, la magia, el misterio y, por qué no, los sueños.

Ritos de fertilidad y contra el mal de ojo en A Lanzada

Playa de A Lanzada

Uno de los ritos pontevedreses más populares y extendidos entre quienes ansían tener descendencia se celebra en la bella playa de A Lanzada, en Sanxenxo. De origen pagano, según algunas teorías, o mitológico para apelar a la bondad de la diosa Venus, según otras, cuenta la leyenda que para ser madre la mujer debe recibir nueve olas en una noche de luna llena y posteriormente tumbarse sobre la Cama de la Virgen, un conjunto de piedras próximo a la ermita de Nuestra Señora de A Lanzada. La tradición ha recogido esta costumbre incluso en forma de copla:

Levei a miña muller

á Lanzada ás nove ondas

leveina a desinfeitar

e botar os demos fóra

Sobre lo que no hay acuerdo es sobre las fechas en que se debe llevar a cabo este baño, al que se le atribuyen también propiedades terapéuticas: muchas personas defienden la fecha del 21 de junio, otras afirman que la víspera de San Juan, la noche del 23 de junio, es más propicia, pero expertos como el antropólogo Xosé Ramón Mariño Ferro apuntan a que la fecha correcta es el último sábado de agosto, coincidiendo con la fiesta de la Virgen. ¿Y por qué el número nueve? La herencia celta podría ser la explicación al existir la creencia de que las olas del mar rompían en la costa en series de nueve, siendo la novena, la más grande y potente, la propietaria de propiedades curativas y purificadoras.

Pero este territorio mágico, cuna de antiguos castros y fortificaciones de las que sólo pervive su torre, también es propicio para librarse del mal de ojo. Para eliminar el mal se debe barrer al amanecer la ermita con un recorrido por detrás del retablo y por delante del altar, completando un circuito alrededor de la bóveda, que se repetirá en tres ocasiones. Y para aquéllas y aquéllos que no se manejen con la escoba, también existe la tradición de arrojarse desnudos sobre la hierba durante la noche de San Juan.

Deseos y remedios “antimeigas” en la Noche de San Juan

Hoguera de la Noche de San Juan

Esta noche de San Juan dibuja sobre todo el territorio de la provincia de Pontevedra un mar de hogueras que iluminan la noche del 23 de junio y la impregnan de olor a sardinas asadas. Según la tradición, para protegerse de los malos espíritus hay que saltar nueve veces el fuego y, además, recoger plantas aromáticas (“hierbas de San Juan”, entre las que no pueden faltar la hierba luisa, la menta, la hortelana, la madreselva, el romero, la manzanilla brava o la falsa árnica) para dejarlas en agua toda la noche. Al día siguiente, lavarnos con esa agua purificada nos garantizará la salud todo el año, además de ahuyentar la mala suerte y las “meigas”, que “habelas, hainas”.

Mención especial merece la huella que hace más de 2.500 años la cultura de los castros dejó en los montes de Cuntis, más concretamente en castro de Castrolandín, más de 1.000 metros cuadrados de yacimiento excavado y musealizado. En su interior, desde 2002 las vecinas y vecinos celebran el ritual del salto de la cacharela de San Xoán, un ritual de fertilidad y de contacto con los habitantes moros que según la leyenda nos vigilan desde el subsuelo y protegen al castro de inundaciones y otras inclemencias del tiempo.

Como parte del ritual, las y los vecinos colocan ramas con piñas enganchadas en su extremo alrededor del perímetro del lugar de celebración de la fiesta, y, después del encendido de la hoguera, niñas y niños las iluminan usando palos de madera con aceite, convirtiendo las piñas en lámparas y dibujando un escenario de magnética belleza. Si queremos, además, que se cumpla algún deseo, no tendremos más que pensar uno en secreto y echar una piña a las llamas para que se cumpla y conseguir así alguno de nuestros sueños.

Buscar descendencia en la Pedra da Serpe

Pedra da Serpe en Campo Lameiro

Con una de las colecciones de arte rupestre más importante de Europa, Campo Lameiro es un lugar de mágica comunión con la naturaleza y la historia de nuestros antepasados. En una colina granítica de 423 metros de altura se sitúa el castro de Penalba, del siglo VIII a. C., en cuya terraza superior se localiza el petroglifo de Pedra da Serpe, una piedra con dos ofidios grabados que parecen retratados en el momento de reproducirse. La roca, ubicada hacia el oriente e inclinada unos 80 grados, se sitúa en un espacio privilegiado para disfrutar de una increíble panorámica de las tierras del Lérez.

Partiendo de un motivo muy representado en el arte rupestre gallego por su carácter mágico, las serpientes grabadas en la piedra del castro de Penalba alrededor de los siglos VIII-VII a. C. se asocian a la fecundidad. Por ello existe la leyenda de que aquellos matrimonios sin descendencia que quieran solucionar su problema de fertilidad deben ir la noche de San Juan a mantener relaciones sexuales sobre dicha piedra y ofrecerles, además, a las cobras una taza de leche para que se cumplan sus deseos.

Cantar por una buena cosecha en Mondariz

En las comarcas de Mondariz y O Condado-A Paradanta era habitual que los trabajos de labranza del mes de abril, época de la siembra, se acompañaran de cantares específicos y se celebrara el final de las labores con más música y danza. Mientras de manera colectiva se realizaban los trabajos de la tierra, se desarrollaban cantos improvisados para la ocasión, acompañados por la ejecución de ritmos tradicionales con ayuda de los propios aperos de labranza (azadillas o legones con los que emitir el peculiar “toque de leghón”), reconvertidos así en particulares instrumentos musicales.

Tras esta curiosa manifestación cultural vinculada al trabajo de la tierra, conocida como aña, a última hora de la tarde se celebraba el “serán”, una reunión festiva al final de la jornada de trabajo en la que se cantaba y bailaba de forma espontánea, prolongándose la fiesta hasta bien entrada la madrugada. En algunas zonas también se celebraba el baile del ramo, durante el cual un joven sacaba a bailar a las chicas llevando en alto un ramo de laurel adornado con paños, rosquillas y lazos.

Una ruta mágica para sentarse con el Rey Sol

Monte de A Cabeciña en Oia

Son varias las leyendas milenarias que señalan la existencia de túneles entre diferentes puntos destacados de la Costa dos Castros, una buena muestra del espléndido legado arqueológico de Oia. Y es que los tres castros que dominan los montes de la zona, A Cabeciña, Chavella y Cano dos Mouros, ofrecen una panorámica de gran belleza desde la que contemplar tierra y mar en un entorno natural de impresionante belleza protagonizado, entre otros, por las pozas de Mougás, las Sobreiras do Faro, conocido como el bosque mediterráneo más occidental de Europa, y la zona de helechos arbóreos gigantes próximos al río Vilar.

Es el último castro, el de Cano dos Mouros, ubicado en un monte a 300 metros de altura en Viladesuso, el protagonista de una curiosa historia que ha dado incluso lugar a la celebración de una fiesta en el mes de septiembre. Cuenta la historia que el Rey Sol se sentaba cada tarde en una de las piedras del promontorio, precisamente conocida popularmente con el nombre de "silla del Rey Sol", para contemplar las magníficas despedidas diarias del astro rey sobre el océano Atlántico.

Precisamente para poner en valor este rico patrimonio se ha creado la Ruta Máxica de Oia, un recorrido de unos 18 kilómetros con 17 paradas entre Mougás y el monasterio de Santa María de Oia, monumento declarado Bien de Interés Cultural desde 1931. Partiendo del monasterio recorreremos las parroquias de Pedornes, Viladesuso y Mougás, con visita a los petroglifos de A Pedreira, los grabados rupestres de O Viveiro, Outeiros do Mouronzo y A Pousadela, el alcornocal de Sobreiras do Faro, Cano dos Mouros, las pozas de Mougás o los grabados de A Cabeciña, uno de los conjuntos prehistóricos más atractivos del sur de Galicia.

Traspasar la puerta al inframundo en O Seixo

Mirador de O Seixo

En el mirador de O Seixo, además de observar Forcarei, Cerdedo y A Lama desde el interior de la sierra de O Cando, surge la magia gracias a la gran cantidad de túmulos funerarios, menhires y piedras de las más curiosas formas. Entre todas estas increíbles muestras de la riqueza patrimonial de la zona destacan el espectacular menhir Marco do Vento, donde, según la tradición, se reúnen las fuerzas del universo, o la Porta do Alén o Portalén, la puerta al mundo de Caronte y su barca, un conjunto de rocas graníticas fracturadas sobre una gran roca plana que conforman algo similar a un dintel y cuyo origen se desconoce.

La leyenda sitúa en este monumento megalítico, considerado como templo de culto a la naturaleza o a los astros, una puerta al reino de los muertos desde la que preguntarles todo aquello que deseemos saber. Para ello habrá que entrar por la Porta do Alén desde el norte hacia el sur en silencio, so pena de quedar sin voz o sin salud, para que podamos escuchar la respuesta que nos traerá el viento. Las y los intrépidos que se aventuren no deben olvidar salir por la puerta si no quieren quedar atrapados en el reino del cruel Hades.

Una procesión de muerte para agradecer la vida

 Iglesia de Santa Marta de Ribarteme

En la iglesia de Santa Marta de Ribarteme, en el municipio pontevedrés de As Neves, cada 29 de julio tiene lugar una romería muy peculiar, considerada por el periódico británico The Guardian una de las festividades más raras del mundo. Una vez se terminan los actos religiosos en homenaje a la hermana de Lázaro, protectora de los desahuciados, y las campanas del monumento románico repican, comienza un peculiar desfile de ataúdes dentro de los cuales se tumban quienes consiguieron escapar de un cruel destino.

Al son del cántico “Virxe Santa Marta, estrela do norte, traémosche os que viron a morte" (“Virgen de Santa Marta, estrella del norte, te traemos a los que vieron la muerte”), las y los devotos que han padecido o padecen alguna enfermedad grave o familiares de éstos desfilan vivos dentro de ataúdes en cumplimiento de su promesa para favorecer su curación o agradecer la intercesión de la Virgen. En el caso de menores el ataúd va vacío, aunque antiguamente las y los niños también desfilaban. La procesión es seguida por más penitentes, algunas y algunos con las ropas cubiertas de gasas blancas y con velas, dibujando una estampa que difícilmente se nos borrará de la retina.

Danzas rituales y disfraces artesanales

Danzas en Aldán

Un ritual que se repite cada mes de enero en la parroquia canguesa de Aldán es el conocido como Danzas de San Sebastián . Declarada Fiesta de Interés Turístico de Galicia, la danza es un espectáculo singular que se inicia con diez “galáns” o galanes, cinco damas y un guía aguardando la salida de la procesión de la iglesia de San Cibrán. Tras hacer una reverencia al santo, comienza una particular comitiva en la que bailarines y bailarinas nunca se dan la espalda, mientras se inclinan ante la imagen del santo, tres veces cuando se acercan y otras tres cuando vuelven a su posición inicial, y el guía marca el paso al ritmo de la gaita, el tamboril y las castañuelas.

Otra tradición digna de nombrar es la del desfile de carnaval de los Xenerais da Ulla , en el que las y los participantes lucen trajes elaborados durante meses y con miles de abalorios cosidos a mano. Son presididos por los “xenerais”, generales vestidos con uniformes decimonónicos y con un peculiar tricornio con plumas de pavo real. Y es que en este peculiar ejército reina la paz y el espíritu jocoso, con el que busca trasladar a las y los asistentes a un deslumbrante mundo de vistosidad, belleza y diversión.

Piedras para contener el habla y evitar a las “meigas”

El poderoso Miño, frontera natural entre España y Portugal a su paso por la provincia de Pontevedra y río embrujado según los romanos, era el hogar, según la leyenda, de numerosos personajes mitológicos gallegos que habitaban en su cuenca. “Feiticeiras” (hechiceras) que vivían en el mismo río, los “xarcos” que se ocultaban en pozos, y hombres-pez capaces de vivir tanto en el interior como fuera del agua dibujaban una población nada típica que dotaba de misticismo un paseo por su ribera.

Además de por la niebla que según los romanos escondía en su desembocadura el final de la Tierra o finis terrae, es popularmente conocido que aquéllas y aquéllos que se atrevían a cruzarlo a la altura del ayuntamiento de Arbo debían llevar una piedra en la boca para evitar hablar durante la travesía, pues su habla podría provocar la salida de espíritus sobrenaturales como las “meigas” que habitaban aquellas aguas, lo que supondría el fin de su travesía, no sólo por el agua sino por la vida.

Un futuro padrino para Alberta o Alberto

Los ríos son espacios mágicos que sirven como fuente de numerosas historias que enriquecen nuestra tradición. Prueba de ello es otra leyenda, esta vez centrada en el río Umia a su paso por Ponte Arnelas, cerca de Vilanova de Arousa. Allí se encuentra el “puente de los padrinos”, más conocido como “ ponte dos padriños ”, objeto de un curioso rito de fertilidad y bautizo prenatal cargado de esperanza para las madres que han tenido la desgracia de no finalizar el período de gestación o de perder una hija o un hijo recién nacido.

Si éstas eran las circunstancias de alguna mujer, debía acercarse al puente acompañada de seres queridos con la finalidad de impedir el paso a cualquier animal o persona que tratara de cruzarlo a partir de la medianoche, y solicitar al primer hombre que lo cruzara que vertiera agua del río sobre su vientre. Tras este bautismo se celebraba una cena a la que se invitaba al futuro padrino y sus acompañantes, para arrojar, al finalizar, la vajilla empleada durante el ágape al río. Si nueve meses después la cigüeña llamaba a la puerta de la mujer, el hombre sería el padrino del o la recién nacida, que se llamaría Alberta o Alberto en honor a la estatua de piedra de dicho santo presente en el crucero que preside el puente.

Éstas son sólo una muestra de la increíble riqueza del patrimonio inmaterial de As Rías Baixas. Ritos y costumbres que, sean ciertas o no, nos descubren un mundo de esperanza, belleza y comunión absoluta con la naturaleza y los seres mágicos que la habitan.