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La camelia en la historia: icono literario, flor fetiche de Coco Chanel y símbolo de los derechos de la mujer

La camelia ha tenido un importante papel a lo largo de la historia en distintos campos. Las referencias a la flor de As Rías Baixas y la provincia de Pontevedra en la literatura universal son abundantes. Alejandro Dumas le dedicó el título de uno de sus clásicos, La dama de las camelias, y autores como Rainer Maria Rilke, Rabindranath Tagore, Federico García Lorca, Octavio Paz, Efraín Huerta o Vicente Blasco Ibáñez, entre muchos otros, la exaltaron en sus obras.

 

Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

"La guitarra", de El poema de la siguiriya gitana, de Federico García Lorca

Los escritores y poetas gallegos más reconocidos también apreciaron su gran belleza: Camilo José Cela, Ramón María del Valle-Inclán, Emilia Pardo Bazán, Celso Emilio Ferreiro, Otero Pedrayo, Álvaro Cunqueiro, Eduardo Blanco Amor, Uxío Novoneyra, Francisco Fernández del Riego o Luz Pozo Garza.

 

 

Por debaixo do mar soa un pandeiro

e hai un río de luz asulagado.

Por enriba do mar soa unha frauta

e hai unha rúa de camelios brancos.

Viñen ao sul,

viñen aos ceos craros

Longa noite de pedra, de Celso Emilio Ferreiro

Debajo del mar suena un pandero

y hay un río de luz sumergido.

Encima del mar suena una flauta

y hay una calle de camelios blancos.

Vine al sur,

vine a los cielos claros

La belleza, variedad y riqueza cromática de la flor inspiró también en Japón a los autores de los haikus, poemas breves, sin título ni rima; la camelia fue objeto de algunas de las mejores creaciones de este género. El escritor Maximino Cacheiro publicó este año un poemario de haikus, As Camelias acesas (Ed. Cardeñoso), al que pertenece este fragmento:

Soñar coa camelia roxa,

É avivecer a memoria

É darlle vida á vida

 

As camelias esfóllanse

a cor expándese

mensaxe romántica

 

Soñar con la camelia roja,

Es revivir la memoria

Es dar vida a la vida

 

Las camelias se deshojan

el color se expande

mensaje romántico

 

La camelia fue, además, elemento de culto, tuvo diferentes significados como símbolo y protagonizó anécdotas a lo largo de la historia. Éstas son algunas curiosidades y episodios en los que la flor jugó un papel central:

Retratos de la realeza

Franz Xaver Winterhalter (1820-1873) fue el pintor de moda entre la realeza en Europa durante el s. XIX. Se especializó en retratos dinásticos y aristocráticos, muy apreciados por su sutil intimismo. El rey Luis Felipe de Francia lo nombró pintor de la Corte y, como tal, es autor de numerosos cuadros de princesas y damas de sociedad a las que acostumbraba a adornar con flores que casi siempre eran camelias, como es el caso de los retratos de María Amalia de Braganza; María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, reina de España; las primas reina Victoria y Victoria, duquesa de Nemours; María Amalia de Portugal; y los retratos de la emperatriz Isabel de Austria (Sissi).

El abolicionismo en Brasil

En Brasil, a finales del s. XIX, el comerciante portugués José de Seixas Magalhães tenía una finca (Quilombo do Leblon) en la que cultivaba flores de camelia con ayuda de esclavos escapados a los que daba refugio. Las famosas camelias, que luego vendía en la ciudad, se convirtieron en el símbolo del abolicionismo. Quien las llevaba en la solapa o simplemente las cultivaba en su jardín demostraba ser adepto a la protesta antiesclavista.

Isabel, princesa regente de Brasil, conocida como Isabel la Redentora, fue una firme defensora de la campaña abolicionista. Ella misma ayudó a los esclavos a esconderse y luchar por su libertad. En 1888, cuando firmó la Ley Áurea (Ley Dorada de Brasil), el  presidente de la Confederación Abolicionista, João Clapp, le entregó un ramo de camelias artificiales. Más tarde llegó otro ramo de camelias naturales traídas del Quilombo do Leblon.

Los célebres artistas brasileños Caetano Veloso y Gilberto Gil dedicaron una canción a las camelias del Quilombo do Leblon.

Derechos de la mujer

Katherine W. Sheppart (1893) luchó en Nueva Zelanda por los derechos de la mujer. Sus partidarios llevaron una camelia blanca en el ojal; los contrarios, una roja. Hay una variedad de camelia que lleva su nombre. Tanto ella como las camelias están representadas en el billete de 10 dólares.

Entre los actos de coronación del rey Juan Carlos I, el 27 de noviembre de 1975, tuvo lugar una ceremonia en la iglesia de los Jerónimos, en Madrid. Con ese motivo, el altar mayor se engalanó con "unas setecientas flores, todas blancas, claveles, camelias, nardos y varas de gladiolos…".
I. F. Arias & E. Celada (2010). La trastienda de la diplomacia. Plaza & Janés, Barcelona, p. 90

Flor fetiche de Chanel


Coco Chanel (Grabrielle Bonheur), la gran diseñadora del s. XX, convirtió la camelia en su flor fetiche desde aquel día en que el amor de su vida, Arthur Boyle Capel, le regaló una camelia.

En una ocasión un periodista preguntó a Marilyn Monroe qué llevaba puesto en la cama y ella contestó: Chanel Nº 5.

Matusalén de las camelias, en Vigo

Hubert B. Owens, arquitecto de Georgia que visitó el Pazo Museo Quiñones de León, en Vigo, en 1961, declaró: "...fue aquí donde vi el más grande y antiguo árbol de camelias que encontré jamás. En el lado este del gran parterre de bojes se encuentra este ejemplar de árbol, cuyo tronco tiene 60 cm de diámetro al nivel de la tierra. Debe de tener más de doscientos años. No pude determinar el nombre de la variedad. La vista de este Matusalén de la raza de camelias me conmovió realmente".