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A Saleta, un paseo por los distintos continentes

Camelias que dibujan un abanico de formas, tamaño, aromas y color

La capilla, dedicada a la Virgen de La Saleta, da nombre a este pazo privado ubicado en el municipio pontevedrés de Meis. Poco sol hace falta para que el espacio rebose luz. Y para que, cada invierno, comience el espectáculo. La floración de sus camelias comienza incluso a finales del otoño. La función arranca. Variedades como ´Debutante´, ´Dr. Tinsley´, ´Lavinia Maggi´ y ´Mathotiana Alba´, de Camellia japonica, ´Jean May´ y ´Narumigata´, de Camellia sasanqua, ‘Mandalay Queen', ‘Royalty' y ‘Valentine Day', de Camellia reticulata, ´Debbie´, ´George Blandford´, ´JC Williams´, ´Philippa Forward´ y ´St. Ewe´, de híbridos Camellia x williamsii, ‘Interval', de Camellia hibrida, ´Kanjiro´, de Camellia hiemalis, ´Fragrant Pink´, de Camellia rusticana, o ejemplares de Camellia vernalis y Camellia nitidissima asumen su papel protagonista. No están solas. Ni mucho menos. Las formas, tamaños y colores se reparten por doquier en esta casa de labranza.

Las cinco hectáreas que componen este jardín son de inspiración inglesa. En su bosque, alcornoques o robles conviven con especies orientales como rododendros o azaleas en un espacio en el que tienen cabida, además, proteáceas y mirtáceas australianas o ericáceas sudamericanas, creando uno de los jardines más especiales de la provincia de Pontevedra, muy próximo, además, a As Rías Baixas.

Pero el abanico de color en la temporada invernal es, sin duda, reino de las más de 200 variedades de camelias existentes. Sus pétalos hacen, si cabe, que el conjunto de capilla, hórreo, pazo, palomar, robleda, estanque y jungla australiana luzca todavía más hermoso.