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San Salvador de Lérez

San Salvador de LérezEl Padre Feijóo en San Salvador de Lérez. Chema Fernández Román

Cerca de la desembocadura del río Lérez, en Pontevedra, se levanta este monasterio, que tiene como particularidad una galería con doble arquería adosada a uno de los muros de la iglesia. La fachada de ésta es sencilla y sobria hasta el cuerpo de las torres, donde la filigrana barroca hace su aparición. Muy restaurado, sigue siendo destino de una romería que se celebra cada año el 21 de marzo en recuerdo de la fama milagreira de san Benito, que el padre Feijóo discute hasta en el caso del que fue testigo.

Sobre el año de su fundación existe controversia, pues, mientras el padre Yepes habla de finales del siglo IX, el padre Flórez la retrasa a principios del X. Aunque esto es lo de menos, porque es normal encontrarnos con varias fechas acerca de la creación de muchos monasterios de Galicia y del resto de la península ibérica: escrituras sobre la intención de fundar o monasterio, otras sobre el comienzo de las obras, otras sobre la consagración de la iglesia… El rey Ordoño II estuvo en estos orígenes: “Nós, o Rei Ordoño II e a miña dona Elvira, cos poderosos e ilustres homes da nosa curia, e o bispo de Iria, Sisnando…” La proximidad a la localidad de Pontevedra del monasterio quizá condicionó la decisión, en el siglo XII, por parte del rey Fernando II, para concederle fuero a ésta.

Entre los abades no son pocos los que destacaron por ser después obispos en diversos destinos; en el caso concreto de Lérez, durante el mandato de fray Benito Gesto se construyó el retablo del altar mayor de la iglesia. Éste, de estilo barroco, consta de tres cuerpos: el inferior, con basamentos de donde arrancan las columnas clásicas de orden corintio; el central, de tres calles, con cinco imágenes: en el centro la del Salvador, y a los lados, a escala más pequeña, otras cuatro; y el superior, sobre un entablamento quebrado, que es el más abigarrado de todos, donde también hay imágenes y un frontón curvo partido. El color dorado contribuye a la magnificencia de este retablo, que, como otros de los siglos del barroco, intenta mostrar el poder de la Iglesia sobre el mundo infiel y protestante.

San Salvador de LérezVista aérea
San Salvador de LérezFachada de la iglesia

En este retablo, en el que se encuentra la imagen de San Benito y cuya obra sitúan algunos a principios del siglo XVI, y los otros, se consideran parte de la gran obra artesana y artística que se llevó a cabo en este monasterio. El retablo es una obra del mundo de la contrarreforma que, desde el siglo XVI, la iglesia católica emprendió contra las iglesias que surgieron a partir de la revuelta luterana. Sus columnas salomónicas, sus dorados, sus frontones partidos, el aparato decorativo y la grandiosidad que inspiran dicen mucho de los intentos por asombrar, como todo el arte barroco, en oposición a la sencillez e incluso desnudez de los interiores en las iglesias medievales.

Durante la Baja Edad Media y los siglos modernos el monasterio de Lérez fue, como otros muchos, centro económico de la comarca, dedicando parte de sus muchas propiedades a la agricultura y a la ganadería, aunque también al comercio, sobre todo de vino y cereal.

San Salvador de LérezInterior de la iglesia
San Salvador de LérezDetalle de la arcada del claustro

Existe una pequeña capilla dedicada a san Benito anterior a la iglesia monasterial, que estuvo en obras entre los siglos XVII y XVIII. El patio, parte del claustro (con dos cuerpos y arcos de medio punto) y la escalera principal son del siglo XVI, según la obra El monasterio de Lérez y su Colegio de Artes, de Crisanto Rial López. También se conservan en la actualidad el refectorio, la cocina, la sala capitular, la biblioteca y parte de las celdas.

Ante la imagen de san Benito arde constantemente una lámpara especial que contiene el aceite milagroso del santo. Todos los años, coincidiendo con su festividad, una multitud hace cola para recoger el aceite bendecido y milagroso, al que se le atribuye la curación de verrugas y otros males de la piel.

La fachada de la iglesia es sobria, lo que hace pensar más en el estilo neoclásico que en el barroco, y sobre la puerta se encuentra la imagen de san Benito en una hornacina.

El monasterio de San Salvador de Lérez fue declarado Monumento Nacional por Decreto el 21 de junio de 1946.