Ruta de los monasterios
Buscador

Santa María de Armenteira

Santa María de ArmenteiraMonjes vendimiando en las inmediaciones del monasterio. Chema Fernández Román

El Monasterio de A Armenteira, de monjas bernardas, se encuentra en un valle fecundo en el municipio de Meis. La cota más alta de las proximidades está a 429 metros sobre el nivel del mar (outeiro da Pedreira) y al oeste, el monte de Vea (395 m sobre el nivel del mar). En el fondo de las pendientes de estas alturas modestas se encuentra el monasterio, precedido de un pórtico arqueado.

El rey leonés Fernando II, otro de los “galleguizados” por la influencia que la nobleza gallega ejerció en él, dotó al monasterio con varias propiedades, además de ciertas rentas, de la villa de Pontevedra que correspondían a la corona. En sus orígenes el monasterio también fue dotado por la familia Froilaz (segunda mitad del siglo XII). Ya en el siglo XIII el arzobispo compostelano Juan Arias condonó algunos bienes que los monjes de A Armenteira habían adquirido siendo de realengo, como es el caso de algunos en Vilalonga (hoy municipio de Sanxenxo), O Grove y Gosende.

Los ilustrados del siglo XVIII y los liberales del XIX consideraban que el clero secular (los sacerdotes) cumplían una función respetable, pero a los monjes (clero regular) los consideraban inútiles y un estorbo para el crecimiento de la economía. La comunidad de monjes de este monasterio tuvo que abandonarlo en 1837. La reconstrucción de esta edificación tiene su origen en una idea de Carlos Vale-Inclán, quien, motivado por la obra de su padre Aromas de leyenda: versos en loor de un santo ermitaño, emprendió junto a un grupo de colaboradores esta reconstrucción, lo que permitió la llegada de una comunidad de monjas procedentes del monastero de Alloz (Navarra).

Santa María de ArmenteiraSanta María de Armenteira
Santa María de ArmenteiraPatio del claustro
Santa María de ArmenteiraVarios monjes con San Ero. Chema Fernández Román

Y no podía faltar la leyenda asociada a este monasterio, de la cual es protagonista un noble de nombre Ero, que vivió en el siglo XII y que aparece citado en las cantigas de Alfonso X. Pudo haber tenido éxitos militares, lo que llevó al rey Alfonso VII a hacerlo cortesano. Esto, no obstante, no satisfizo a Ero, que se retiró a sus propiedades de O Salnés, donde se encuentra A Armenteira.

Lo que ya no es historia sino leyenda es el sueño que tuvieron Ero y su esposa mientras dormían: no habiendo tenido hijos, la Virgen María les aseguró que los tendrían y en abundancia (ha de tenerse en cuenta la importancia de esto en la Edad Media para que el linaje herede y agrande el patrimonio). A los pocos días decidieron fundar dos monasterios, uno para mujeres y otro para varones. Ero solicitó monjes al monasterio de Claraval y poco después llegaron y Ero fue “elegido” como segundo abad del monasterio. La esposa se ocupó del monasterio femenino.

La cantiga del rey Alfonso X recoge la leyenda del sueño matrimonial y lo agranda; pues hace que Ero, cansado en cierta ocasión mientras paseaba por sus posesiones rurales, se echase bajo un árbol para dormir un rato… Este rato se convirtió en un sueño larguísimo que duró 300 años, de forma que cuando despertó se encontró con un hermoso monasterio construido que él había pretendido.

Un fenómeno tuvo a los monasterios como protagonistas durante varios siglos, sobre todo en la baja Edad Media, y es la colonización vitivinícola de Galicia. Los valles de los ríos Miño, Sil, Avia y las zonas costeras, sobre todo en As Rías Baixas, fueron los más explotados por cepas traídas de diversas zonas y países, que se adaptaron muy bien a esta tierra y sus microclimas. El monasterio de A Armenteira fue un importante impulsor del cultivo de la vid. De nuevo, un ejemplo de centro espiritual que se convierte en emporio económico de una comarca o región más o menos extensa.

Santa María de ArmenteiraVista aérea
Santa María de ArmenteiraArco de entrada al atrio

La iglesia que se conserva tiene una fachada del más puro estilo románico, con diversas arquivoltas que forman un pronunciado abocinamiento, en cuyo alto se abre un hermosísimo rosetón que delata la influencia del gótico, por lo que se sabe que este templo fue construido entre los siglos XII y XIII. En el interior encontramos tres naves; la central está formada por arcos apuntados que sostienen la bóveda, mientras que en las laterales tenemos arcos fajones de medio punto.

El claustro está cerrado por bóvedas nervadas y decoradas con claves. Además, en el interior de la iglesia podemos ver un baldaquino pétreo que cobija la imagen de una Virgen, con un barroquismo singular. Interés especial tiene la cúpula sobre el crucero de la iglesia, con influencias califales.

El Monasterio de Santa María de A Armenteira fue declarado Monumento Nacional por decreto el 3 de junio de 1931.