Unha viaxe polo nadal
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Isla de San Simón, Redondela

“Pues bien, señor Aronnax, estamos en la bahía de Vigo, y sólo de usted depende que pueda conocer sus secretos”. El Capitán Nemo, a bordo del Nautilus, aludía así en 20.000 leguas de viaje submarino a la leyenda de los fabulosos tesoros hundidos en el fondo de la ría durante la batalla de Rande, en la que la flota hispanofrancesa caería derrotada a manos de la armada angloholandesa en octubre de 1702.

Junto a la isla de San Simón la escultura de Nemo parece flotar en el agua, mientras los buzos del Nautilus, sólo visibles con la marea baja, rastrean el fondo y recogen el botín. San Simón, cantada por el trovador Meendinho, respira espiritualidad por su pasado religioso, pero también fue testigo de trágicas historias.

La isla, ocupada por los templarios y después cedida por la Corona de Aragón al obispado de Tui, sufrió los saqueos de piratas británicos hace quinientos años. En el siglo XIX se convirtió en lazareto, en el que pasaban una temporada los navegantes que llegaban a la ría de Vigo antes de desembarcar en tierra firme para evitar epidemias.

En la Guerra Civil y en los primeros años de la posguerra se convirtió en una cárcel del régimen franquista. Hoy, tras un proceso de recuperación a principios de este milenio, afronta un nuevo ciclo como isla del pensamiento.

Illa de San Simón desde CesantesBuzo, Max Glass-Kowalski Family Co. Polonia