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Vino de Oriente y lo consiguió: hoy es la flor de la provincia

Desde los blancos puros a los rojos intensos, los tonos del invierno en Pontevedra exceden los grises.
La camelia es la encargada de dar color a los jardines mientras sus plantas vecinas parecen dormir.
Llegada desde Oriente e introducida después del siglo XVI, la provincia atesora ejemplares únicos. Algunos cuyas magnitudes son de récord. Todos, sin embargo, de gran interés histórico, botánico y turístico. Y, además, con el privilegio de crecer en jardines palaciegos por los que se propone un paseo evocador. ¿Una curiosidad? Incluso para despedirse la camelia lo hace con personalidad propia:
cae sin despeinarse, no se desprende ni de uno solo de sus pétalos

Mientras los tonos grises ocupan el hueco que el invierno tiene guardado para ellos, un colorido hace alzar la vista. "Xa é de nos tanto como do Xapón", describía Álvaro Cunqueiro. "Vino de la India, la China y el Japón pero se encontró a gusto entre nosotros y se convirtió en la flor de Galicia", puntualizaba Cela. Y las formas redondeadas y de perfecta geometría de algunas de sus variedades la convirtieron incluso en sello de una casa sinónimo de elegancia, la inspirada por la diseñadora Coco Chanel. ¿Su nombre? Camelia. Existen más de 30.000 variedades diferentes. El tamaño, la forma, el color, los pétalos o las hojas distinguen a cada una de ellas.

Posiblemente introducidas en el entorno occidental entre los siglos XVI y XVII, fueron las casas señoriales las primeras en disfrutar de un aroma que después se extendió al ritmo que lo hacían las camelias hoy presentes en jardines públicos y privados de toda la provincia. De aquel pasado en el que su belleza estaba ligada a palacios y pazos, hoy se disfruta en Pontevedra de un circuito de espacios vinculados a la cultura de la camelia.

Con más de 200 especies reconocidas, la documentación data en 1739 la primera plantación de la camelia en Europa. Ocurrió en los jardines de Essex, en Inglaterra. Fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando se introdujo en Galicia la mayor parte de las camelias que hoy se conservan. En su caso, la Diputación de Pontevedra atesora más de mil ejemplares de diferentes especies y variedades, de las que destacan Camellia japonica, Camellia reticulata y Camellia sasanqua.

La primera tiene el honor de ser la más cultivada en Occidente y viste desde los blancos más puros a los rojos más intensos. De crecimiento más lento, las flores de mayores dimensiones son la seña de distinción de las reticulatas, que dejan para las sasanquas su uso aromático.

Hasta para emprender sus últimos pasos la camelia lo hace con personalidad. Unas sin deshojarse, sus flores caen enteras para desprenderse de la rama que les dio cobijo; otras deshojadas en cientos de pétalos de brillantes colores, para que, ya en tierra firme, comiencen a dibujarse espectaculares alfombras vegetales.

Antes de que esto ocurra As Rías Baixas y la provincia de Pontevedra te ofrecen la posibilidad de disfrutar de la camelia en una serie de exposiciones monográficas que recorrerán toda la provincia desde diciembre hasta abril. Organizado por la Sociedad Española de la Camelia (SEC), en colaboración con otras entidades –entre ellas la Diputación de Pontevedra–, este itinerario recorre Tui, Domaio, Vilanova de Arousa, O Porriño, Tomiño, Soutomaior, Vilagarcía de Arousa, Cuntis, Campolongo, Ribadumia, Valga, Ponteareas o Sanxenxo.