Este petroglifo forma parte del rico patrimonio arqueológico del municipio y destaca por sus grabados rupestres con escenas figurativas, entre las que sobresalen representaciones de ciervos y escenas de monta que conectan directamente con la vida y la cosmovisión de las comunidades humanas de hace miles de años.
Este grabado rupestre, con sus círculos concéntricos y figuras geométricas, nos transporta al III–II milenio a.C., mostrando cómo las comunidades prehistóricas plasmaban su mundo en la piedra.