En el extremo sur de A Guarda, donde el Atlántico golpea con fuerza las rocas y el paisaje mezcla historia y mar, se esconde un pequeño tesoro: el Pozo Mariño. Este enclave, situado en la zona de As Solanas, es mucho más que una curiosidad; es un testimonio vivo de la tradición marinera gallega.
El antiguo aserradero de Os Carranos data del año 1922 y gracias a la exposición de elementos etnográficos que alberga podemos imaginarnos cómo se fabricaban los carros y sus herrajes antiguamente.
Las cetáreas son antiguos viveros de marisco construidos en piedra en el área intermareal, que datan de finales del siglo XIX y se usaron hasta los años 70 del siglo XX.