Situado en la cima del monte Agüeiros, este mirador forma parte del conjunto del Castro de Penalba, uno de los asentamientos castreños más antiguos de Galicia, con ocupación desde aproximadamente el siglo VIII–VII a. C..
Este petroglifo forma parte del rico patrimonio arqueológico del municipio y destaca por sus grabados rupestres con escenas figurativas, entre las que sobresalen representaciones de ciervos y escenas de monta que conectan directamente con la vida y la cosmovisión de las comunidades humanas de hace miles de años.
Este grabado rupestre, con sus círculos concéntricos y figuras geométricas, nos transporta al III–II milenio a.C., mostrando cómo las comunidades prehistóricas plasmaban su mundo en la piedra.
Los petroglifos de Matabois son un destacado conjunto de arte rupestre formado por 21 piedras graníticas con grabados que datan de época prehistórica, concretamente del Calcolítico o Edad de Bronce.
En lo alto del tranquilo lugar de Morañó, se encuentra un mirador que invita a respirar. Desde aquí, el paisaje se despliega en montes, valles y campos que parecen pintados, y en días claros se puede incluso vislumbrar la ría de Arousa a lo lejos.
Entre el monte limítrofe de los municipios de Moraña y Campo Lameiro nace el río Cornide, y durante su descenso en dirección al municipio de Barro recibe el nombre de río Agra.