Unha viaxe polo nadal
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Por la orilla de los ríos

Alisos, sauces, avellanos, robles o fresnos se suceden al lado de los ríos. Caballitos de mar, ciervos volantes, mochuelos y lagartos verdinegros presencian el paso de las y los caminantes por las hermosas sendas paralelas a sus canales. En las aguas se mueven los salmones, las truchas, las lampreas y las anguilas. Viejos molinos dan testimonio de un tiempo pasado.

El Miño entra majestuoso en la provincia por Crecente, acariciando también Portugal en su trayecto. Torres, pazos y fortalezas vigilan su camino hasta A Guarda, donde se abre al océano Atlántico en la punta de Santa Trega. Su formidable estuario dibuja caprichosas formas en el paisaje a vista de pájaro y es fuente de riqueza natural para la fauna que lo habita.

Al sur, el mayor río de Galicia baña tierras de viñedos. También lo hacen al norte las aguas del Ulla, que llega por las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes para desembocar en Catoira, allí donde las torres de Oeste son testigo en pie de las invasiones vikingas, y donde la leyenda cuenta que la barca con los restos de Santiago Apóstol remontó el río hasta tocar tierra en Padrón.

El Lérez nace en la sierra de O Candán y muere en Pontevedra; en su llegada baña la Illa das Esculturas, un poético colofón para coronar el viaje. El Verdugo brota de las entrañas de la tierra en Forcarei y nos deja maravillosos espectáculos en su camino, uno de ellos en Ponte Caldelas, donde esta magnífica senda nos sumerge de lleno en la naturaleza y una playa fluvial, la de A Calzada, nos invita a disfrutar de sus aguas y del paisaje en una tarde de verano.

Umia, Tea, Deza, Toxa, Barosa, Loura… Mil ríos y riachuelos bañan la provincia de Pontevedra. Cada uno con su magia. Cada uno excepcional y único.

Pola beira dos ríosReis Magos, Hanco, Austria